sábado, 21 de septiembre de 2013

Pensar antes de hablar

Este blog surgió de la nada. De presenciar y observar situaciones en las que la comunicación provoca dolor de ojos y oídos, literalmente. Es claro que ninguna persona, salvo contadas excepciones, nace con los conocimientos necesarios e innatos que le permitan desempeñarse con presencia y soltura delante de un público, pero la voluntad de aprender, de practicar, de hablar y escuchar, nos van perfeccionando poco a poco.

No son pocos los comunicadores: periodistas, políticos y en muchas ocasiones jefes de estado o presidentes (y también presidentas), que comunican detalles, datos y hasta observaciones inadecuadas en momentos inoportunos o sin ser conscientes de la responsabilidad de la que son portadores. Que queda para el vulgo, las personas comunes que muchas veces reflejados en estas opiniones, las animan, las acompañan y mucho pero aún, las difunden, amplifican y transmiten.

Ha habido casos resonantes y de las personas menos esperadas este último tiempo. No quiero decir con esto que antes no las hubiera, pero las redes (anti) sociales de la actualidad se encargan de viralizar tanto los éxitos como los fracasos o fallidos. Localmente somos testigos de dichos increíbles, declaraciones que sin saber quien es el autor podríamos objetarlas y aún más declararlas como "dichos poco felices".

Todo lo escrito hasta aquí no trae nada nuevo a sus ojos y oídos, pero el peligro es que cosas que antes eran imposibles de escuchar o tolerar, son pronunciadas y toleradas como normales. No es el ánimo herir susceptibilidades, generar polémicas, pertenecer a un bando u otro ni contribuir a la división aún más profunda entre buenos y malos.

Pero cada vez menos nuestros representantes son conscientes de que "nos representan", que manipulan nuestro dinero, que cobran de los impuestos que pagamos y que deben actuar y decidir de acuerdo a la voluntad  popular. Que en los países democráticos existe la división de poderes, que debe ser respetada. Que el Poder Ejecutivo, no es más que el Legislativo ni el Judicial. Que los poderes tienen la misma importancia así como cada uno de nosotros.

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