jueves, 27 de diciembre de 2012

El desafío de presentar


Hablar en público siempre es un desafío. Por lo tanto es importante aprovecharlo al máximo. Cada oyente de nuestra presentación escucha un discurso diferente. Su nivel de cultura, sus valores, sus principios y hasta sus conocimientos pueden hacer que su percepción de nuestro discurso sea totalmente acertada o totalmente equivocada.

Los extremos nunca son buenos, por eso es importante que nuestra presentación este a la medida del público. Por supuesto que pocas veces vamos a encontrar un público homogéneo en sus valores, conocimientos, etc., ahí se encuentra el desafío de poder cautivar a la mayor cantidad de personas.

Muchas veces tenemos la posibilidad de conocer los intereses y nivel de conocimientos del publico previo a la presentación, la mayoría de las veces vamos descubriendo al publico mientras la presentación se desarrolla y esta es una variable que puede atentar contra nuestra presentación, ya que además de la atención en la presentación debemos monitorear en forma continua la "temperatura" del público.


Hasta aquí lo único que les he presentado son problemas así que para que al finalizar la lectura de esta publicación los encuentre con una sonrisa, vamos a ver cuáles son las posibles acciones a seguir para salir victoriosos del desafío.

Tratar de conocer el nivel de conocimientos del público y los intereses que los mueven a asistir a nuestra presentación es una buena forma de "tener el pájaro, en mano". Todo lo que podamos investigar acerca de ellos serán puntos a nuestro favor. Muy valiosos en el caso de encontrarnos literalmente "en desventaja" a lo largo del desafío que representa la presentación.

En el peor de los casos, si no tuviéramos la posibilidad de conocer de antemano los perfiles de nuestros oyentes, y debemos utilizar términos técnicos con el riesgo que haya personas que no lleguen a comprendernos y terminen perdidos y navegando en un mar de dudas en el medio de nuestro discurso. Debemos diagnosticar monitoreando en forma permanente, por medio de las miradas, los comentarios al oído, el retiro de las personas del salón o los rostros en los que se refleje la confusión, cual es el nivel de comprensión de la presentación y tener a mano el Plan B que nos evite naufragar y nos permita salir a flote.

Veremos los planes alternativos a utilizar en la próxima publicación...

Muchas felicidades... Los espero el año próximo...

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