jueves, 12 de abril de 2012

Última parte de los 17 Mandamientos de la Oratoria

14. Lo bueno si breve dos veces bueno.

Existen temas que se los agotan en poco tiempo y otros que son posibles desgranar en varias presentaciones tanto por su extensión como por particularidades que engloban. Por lo tanto es necesario que el tiempo a utilizar este de acuerdo con el tema a tratar. Es preferible que una presentación prevista para dos horas, termine a la hora y media a que una presentación de una hora, se anuncie que se extenderá por cualquier cantidad de minutos que, independientemente de cuantos sean se volverán insostenibles.

15. El que mucho abarca poco aprieta.

Muchas veces asistimos a una presentación en la cual el orador comienza su discurso sin saber qué es lo que va a decir y termina sin saber qué es lo que dijo. Si al propio orador lo deja desconcertado, es fácil imaginar cómo queda de descolocado el público. Por eso es necesario que la presentación sea tenga un nivel de especificidad adecuado y no sea demasiado general (de manera no queden conceptos claros) ni demasiado específica (ahondar demasiado en temas que no merecen la importancia que se les da).

16. Respetarás las opiniones personales como lo que son, dejando clara la tuya.

Siempre vamos a encontrar opiniones personales que no estén de acuerdo con determinado punto de la presentación o peor aún, en total desacuerdo con la presentación. En estos casos los más razonable es escuchar las opiniones que sean contrarias o a favor de la presentación y tratarlas como lo que son: opiniones personales. Respetando la opinión de los demás pero comunicando la propia cada orador se enriquecerá con dicha experiencia para mejorar cada exposición sucesiva.

17. Ni un río turbulento ni un lago en calma. Son necesarias olas para despertar a los dormidos.

Existen diferentes personalidades, diferentes oyentes que van a responder de maneras distintas a la presentación. El manejo que el orador tenga de la presentación y del auditorio va a ser clave para obtener los resultados esperados. El ritmo de la exposición va a ir variando de acuerdo a los momentos de la misma. En ocasiones la presentación se acelerará y en otras se repetirán conceptos y quizá también se generen preguntas desde el auditorio. Lo fundamental mediante la observación, por parte del presentador, detectar, codificar e interpretar correctamente las señales del auditorio para manejar los ritmos de la presentación.

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