sábado, 17 de diciembre de 2011

Segunda Parte de Los 17 Mandamientos de la Oratoria

5.   Conocerás al público y su lenguaje tanto como el tema del discurso.


Hay diferentes tipos de público, por lo que hay diferentes tipos de discursos. El discurso debe ser adecuado al público, por esta razón es fundamental conocer al público. Si no fuera posible conocer al público al menos es necesario conocer su nivel social y características básicas mínimas para poder establecer en la presentación un lenguaje con términos que sean entendidos por todos. Ej.: utilizar lenguaje técnico en una asamblea barrial o lenguaje coloquial en una reunión de directorio, por poner dos ejemplos, equivalen un comienzo con el pie izquierdo.
Si bien es importante que el nivel de conocimientos que el presentador tenga sobre el tema a tratar sea muy superior al que tiene el público, nos es menos importante que esos conocimientos puedan ser transmitidos y más aún comprendidos por los receptores. Se suele escuchar a menudo que SOMOS LO QUE DEMOSTRAMOS. Como ejemplo  puntual,  un científico puede ser la persona más inteligente del Universo, pero si no posee la capacidad de hacer sus conocimientos y sapiencia, comprensibles para las personas comunes y transmitirlos de una manera simple, los mismos no pueden ser aprovechados.

2.  6.    Titularás tu presentación de manera atractiva pero manteniendo estrecha relación con el tema.

El título de la presentación es una parte importante para: captar al público potencial, su atención y despertar la curiosidad que los haga asistir a escuchar al presentador. Aunque puede convertirse en un arma de doble filo si lo que las personas escuchan durante la misma no se condice con la expectativa generada. Por esto es importante que el título vaya de la mano para evitar sorpresas. Es mejor que alguien no asista por qué no se siente atraído a que asista y se vaya disconforme por no escuchar lo prometido.

3.       7.       No los cansarás de tanto correr ni se dormirán de lento caminar y acelerarás cuando sea necesario.

El ritmo que tenga la presentación es importante. Si es muy acelerado el público puede “perderse” en algún punto y de ahí en más quedar estancados para el resto de la presentación. De la misma manera, si el ritmo de la presentación es muy lento se corre el riesgo de que se deje de prestar atención por aburrimiento o por “aprovechar” el tiempo y ocupar la cabeza con otro pensamiento.
Es necesario que oportunamente de acuerdo a la percepción del presentador del estado anímico del público, la misma se acelere o ralentice para evitar somnolencia o enojos según sea el caso. 

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