jueves, 22 de diciembre de 2011

Cuarta Parte de los 17 Mandamientos de la Oratoria

11. Debes decirles que les vas a decir, decírselo y luego decirles que les dijiste.

La retención de información es consecuencia directa de la repetición de conceptos. Esto no implica que él presentador repita lo mismo infinidad de veces y mucho menos que el público lo haga. Este punto hace referencia a las tres partes en las que se divide cualquier discurso o presentación. La introducción, la argumentación y la conclusión.
En la primera parte, se le cuenta al público lo que se le va a decir de forma tal de captar su atención y “engancharlos” para el resto del discurso. Existen diferentes tipos de introducción, cada una relacionada con el impacto que se quiera conseguir. Esta parte debe ocupar el diez por ciento del tiempo total de la presentación. Se les dice que se les va a decir.
En la segunda parte, mediante cuatro o cinco argumentos se desarrollan las razones que fundamenten la introducción y se prepara el camino para la conclusión. Debe ocupar el 80 % del tiempo.
En la tercera parte, es en la cual se define que es lo que se quiere lograr y se reiteran los puntos fundamentales del tema de la presentación. Aquí es cuando se les dice lo que se les dijo para que lo recuerden.

12. Diles las palabras enteras y separadas.

Es importante, aunque en algunas oportunidades inconscientemente no se respeta, que todas las palabras que mencione el presentador sean pronunciadas enteramente. Esto implica: no unir dos palabras que son consecutivas, pronunciar correctamente cada una de ellas, no cortar las palabras, resaltar las palabras importantes, etc.

13. Un gesto vale más que mil palabras pero mil gestos las ocultan.

Es sabido que el lenguaje corporal o no verbal ilustra muchas veces lo que se dice verbalmente y ayuda a que la transmisión de la información al público mejore. Pero en ocasiones este lenguaje gestual no sólo no se condice con las palabras que pronunciamos sino que además muchas veces es contrario a lo que se dice. Y en otras tantas ocasiones, por la cantidad exagerada de movimientos del cuerpo en general, las manos, los brazos y el caminar insistentemente, torna a la presentación inentendible y muchas veces hasta pasan de largo las palabras.
Por esta razón es necesario que de la misma manera que se planifica, arma y practica la presentación primero escrita y luego oral, se tome la misma importancia con el lenguaje no verbal, controlándolos gestos, movimientos y posición durante la exposición. Esta como se dijo es una variable importante en el desarrollo del discurso, que puede jugar a favor o en contra del presentador con absoluta facilidad.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario