martes, 5 de julio de 2011

¿Qué no debe faltar en nuestra presentación?

Toda presentación que se precie de tal, debe responder siete preguntas básicas. De tal manera si nuestra presentación responde los siete interrogantes que enumeraré a continuación, podemos considerarla adecuada y comenzar a practicar y entrenar su elocución.

La primera pregunta que debe responde es:

¿Qué?

Este ¿Qué?. Lo podemos asociar con el objetivo que pretendemos obtener con la presentación. ¿Qué queremos lograr?. Es lo primero que debe responder la presentación. Sin un objetivo que lograr nunca podremos establecer cual será el mejor camino para alcanzarlo. Ej: orientar al personal de la empresa hacia un rumbo definido, incentivar al grupo a tomar un curso de acción determinado, etc.

¿Quién?

Una vez fijado el objetivo, el punto de llegada, debemos orientarnos a quienes va a ir dirigida nuestra presentación. Es fundamental que tengamos conocimientos del público: su nivel de conocimientos acerca del tema, su lenguaje, etc.

¿Cómo?

Es la tercera pregunta que le debemos hacer a la presentación. Una vez diferenciado el objetivo, y quienes serán los encargados de ejecutar las acciones tendientes al logro del mismo. Es momento de establecer, “el como” queremos que el auditorio se oriente hacia la consecución del objetivo. En este punto entran en juego los diferentes medios de auxiliares que utilizaremos como apoyo para el mejor desarrollo de la presentación.

¿Cuándo?

Es importante que la acción que pretendemos generar en los asistentes se desarrolle la mas tempranamente posible luego de nuestra incentivación a través de la presentación realizada. Es importante que no dejemos “enfriar” a nuestro público.

¿Dónde?

El lugar en el que se desarrollará es otro punto a tener en cuenta,. Su capacidad, sonoridad, insonorización (del exterior), ventilación, iluminación, etc. Pueden ser determinantes en nuestro discurso.

¿Por Qué?

Es clave para el bien de la presentación que el público esté convencido de lo que debe hacer una vez que finalice la presentación. Si la misma no tiene un propósito, un fin, un objetivo,  todo el esfuerzo que hagamos será inútil. El ¿Por qué? es lo primero que debemos comunicarle al público, para poder enfocarlos hacia el logro del objetivo.  

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