miércoles, 15 de junio de 2011

¿Y cómo termino?.

La conclusión, la finalización, el cierre de la presentación o discurso suele ser muchas veces subestimada por la mayoría de los oradores... Pero es una parte fundamental del discurso. En ocasiones es lo último que se lleva el auditorio, el mensaje final. Por esto resaltamos su importancia.

La conclusión de nuestra presentación debe ser: concreta, al igual que introducción debe ocupar no más del 15 % del tiempo destinado a nuestra presentación, sin rodeos innecesarios, para quedar grabada en la mente de nuestro auditorio. Además de resumir brevemente las ideas expuestas durante el desarrollo o argumentación debe inducir a los participantes a realizar determinada acción y para eso en necesarios fundamentar las razones.

Existen diferentes formas de confeccionar nuestra conclusión y en gran parte dependen del objetivo que busquemos. Los describo brevemente, en los próximos posteos, ejemplificaré los distintos casos:

·        Conclusión fraseológica: consta de frases célebres y palabras impactantes o motivadoras.

·        Conclusión con vivas o hurras: tiene el objetivo de motivar vivamente a los presentes para que tomen el curso de acción sugerido.

·        Conclusión interrogativa: por medio de preguntas orales al público y en base a sus respuestas “armamos” nuestra conclusión.

·        Conclusión por agradecimiento: existen ocasiones, en las cuales hacemos uso de la palabra ante un público que por sus especiales características (un velatorio, una conmemoración importante de tono formal, etc.) sólo pueden ser culminadas con un agradecimiento a los presentes por su dedicación, presencia y compromiso.

·        Mixto: tal cual la palabra lo dice es un compendio o combinación ordenada las de distintas metodologías a utilizar para la confección de nuestras conclusiones enumeradas anteriormente.

Un punto a destacar es, que al igual que la introducción, le da mucho más valor a nuestra conclusión del discurso que se realice en forma oral, sin la utilización de notas o cualquier otro material de apoyo. Esto nos implica que las podamos utilizar sin que el público lo note. Otra excepción a este último comentario es el caso de que el discurso o nuestra presentación sea totalmente leída, de esta manera a la conclusión no le queda otra posibilidad que ser enunciada mediante la lectura de la misma.  

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