jueves, 9 de junio de 2011

Pero... ¿cómo comienzo?.

Como les mencioné en el post anterior cuando nos disponemos a comenzar con la introducción de nuestra presentación nos jugamos cartas muy importantes. La introducción del discurso debe ser acorde a la argumentación que vamos a desarrollar, por ejemplo: no podemos arrancar a viva voz o con una frase graciosa o un chiste si debemos realizar un discurso fúnebre. Por medio de la introducción que realicemos del discurso nos jugamos, obtener, captar la atención del público, del auditorio o aunque más no sea del interlocutor que tendremos frente a nosotros o, peor aún, la persona que intentamos convencer, persuadir, etc. Por esto es justamente que les digo: la introducción del discurso es el primer paso, el más firme, que debemos dar para poder encaminarnos hacia el logro del objetivo; es la piedra fundamental sobre la cual vamos a edificar la presentación; es la oportunidad de marcar la cancha, de establecer los límites de la misma. Si necesitamos convencer a una persona o a mil, lo primero que debemos tener y encontrar dentro nuestro un deseo irrenunciable, incontenible, irresistible, desenfrenado y arrollador de comunicar y compartir algo (información noticia, comunicado, etc.). Sólo si reunimos al menos la mitad de los adjetivos anteriores, debemos orientarnos a preparar el discurso, la presentación de manera tal de intentar transmitir como mínimo y, literalmente hablando, la mitad de la pasión con la cual vamos a enunciar nuestros conocimientos. Con la mezcla justa de pensamientos y sentimientos, para hacer el discurso asequible a auditorio.
En el próximo post nos abocaremos a dilucidar los componentes que no deben faltar en nuestro discurso, para que podamos transmitirlo de la mejor manera y asegurar su llegada y comprensión por parte de los receptores.
Un punto sumamente importante es recordar que la introducción del discurso debe ser realizada completamente en forma oral y sin la utilización de notas o medios de apoyo. Para poder convencer, lo primero que debemos hacer es estar convencidos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario