viernes, 27 de mayo de 2011

¿Qué tipo de público podemos encontrar?

Cada persona en cierto modo es distinta a las demás, con su carácter, su personalidad, su forma de ser, su actitud ante la vida y la relación con sus semejantes. Por esto, no es raro que dentro de un auditorio tengamos personalidades que puedan favorecer o entorpecer el normal desarrollo de nuestra exposición. Los diferentes tipos de oyentes los podemos distinguir según las siguientes características:

  • Agresivo: pretende ridiculizarnos y por medio de frases agresivas crear una atmósfera negativa en el auditorio. Para contrarrestar sus ataques debemos, por todos los medios posibles, evitar la confrontación, la lucha dialéctica; respetarlo y consultarle las soluciones que propone.
  • Escucha atento y con ansias de conocimiento: es constructivo para con nuestro discurso, sus preguntas son concretas y su modo de dirigirse es educado. Es aconsejable buscar su consentimiento y hacerlo participar. 
  • El sabelotodo: cree que lo sabe todo, interrumpe para intentar lucirse. Sus preguntas son intrascendentes. La mejor forma de minimizar su participación “destructiva” es repreguntarle y amablemente recordar las reglas de participación.
  • El interruptor: interrumpe sólo por el auto placer de escuchar su propia voz. Si bien no representa un peligro para el orador, sí lo es para la presentación y su normal desarrollo. 
  • El que sabe pero no participa: Es vergonzoso. Debemos hacer lo posible para integrarlo y que participe con sus conocimientos. Para esto debemos darle la seguridad necesaria. 
  • Ofensivo latente: reacciona ante el más mínimo ataque o si se presume amenazado. Al ser tímido debemos hacerlo participar pero sin hacerlo notar demasiado. 
  • Colaborador oculto: si bien es parte del público, se hace invisible al estar quieto, callado y totalmente pasivo. Es un buen participante par utilizar como apoyo y tener de “nuestro lado”. 
  • El destacado: ordena si debe hacerlo, muestra su posición y suele criticar. Debemos consultarlo, hacerlo participar, integrarlo y valorarlo. Suele ser un supervisor o quizá hasta sea el gerente. 
  • Acechante: espera en silencio el momento para hacer el comentario o pregunta para intentar desestabilizarnos o ponernos en ridículo.

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