martes, 17 de mayo de 2011

No dejes pasar el tren...

Hablar en público es una oportunidad que no se debe dejar pasar sin aprovecharla debidamente, es un privilegio del que pocas personas pueden gozar. Cada vez que tengamos la posibilidad de hablar ante un público debemos pensar en todas las personas que, por una u otra razón, no tienen la oportunidad de expresar sus ideas, sus sentimientos,  libremente. 

En nuestro trabajo, tanto con nuestros compañeros como con el jefe o superior, quizá en ocasión de solicitar un aumento de sueldo; en una cena entre amigos, en una reunión de consorcio de nuestro edificio en la que cuestionamos un aumento de expensas, en un cumpleaños o evento familiar importante en el cual debemos dedicar unas palabras al agasajado, en una entrevista en la cual pretendemos conseguir un trabajo, una exposición oral en nuestra carrera universitaria, en una presentación laboral en la que destacamos los logros obtenidos por nuestro sector de trabajo o departamento, en una capacitación, etc., la chance de hablar en público y el aprovecharla efectivamente puede ser la diferencia entre un ascenso sin escalas o un descenso vertiginoso, literal y laboralmente hablando. 

Toda comunicación tiene un objetivo, un fin y está en nosotros orientarnos y seguir el camino hacia el mismo. La combinación adecuada de comunicación verbal y comunicación no verbal nos brindan las herramientas que necesitamos para llegar a nuestra meta con el objetivo cumplido. Este “objetivo cumplido” no es  ni más ni menos que la correcta recepción e interpretación de nuestro mensaje.

En el próximo posteo hablemos del miedo oratorio y sus efectos sobre las personas que por una u otra razón deben realizar presentaciones en las que se les requiere hablar ante un público, las razones por las cuales se siente este miedo y las medidas que podemos tomar previas a la presentación, para hacerlo desaparecer o, al menos, reducirlo. Saludos.

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