martes, 24 de mayo de 2011

¿Cómo actuar?


Es importante que desde el primer momento, diagnostiquemos el ánimo del personal asistente a la presentación para poder evaluar la estrategia a utilizar que nos permita acercarnos a nuestro objetivo. Como dijimos anteriormente el estado de ánimo puede ser bueno o malo, el público asistente puede haber asistido de conformidad o teniendo sus reparos. Lo fundamental en estos casos es darnos cuenta cual es el estado de ánimo del público antes de que ellos lo manifiesten.

Utilizando nuestros conocimientos de Comunicación No Verbal (tema que por su extensión abordaremos más adelante) podemos evaluar totalmente el estado de ánimo de una persona o mejor aún del auditorio en general. En el caso de que el estado de ánimo no sea el mejor, la evaluación visual que realizamos nos dé un resultado negativo o veamos que la predisposición no es la adecuada, debemos arbitrar todos los medios a nuestro alcance para que la información que deseamos transmitir, la comunicación que queremos establecer y el objetivo que esperamos lograr sea posible dentro de los resultados esperados.

Hago especial hincapié en este punto del conocimiento, tanto del público como de su estado o de sus condiciones anímicas, para poder prever y programar cual será nuestra situación. Es altamente desagradable y persuasivo anoticiarnos de la actitud del público en el momento mismo en el cual nos hacemos presentes en cuerpo y alma frente a ellos.

Siempre es mejor, en una situación que se nos puede presentar desfavorable, contar previamente con el conocimiento de la misma para poder arbitrar los medios que tengamos a disposición y las herramientas que podamos utilizar para poder “literalmente sacar a flote” nuestra presentación y orientar nuestro Norte al alcance del objetivo.

En el caso de las malas noticias lo mejor conocerlas lo antes posible, para poder al menos menguar sus efectos o consecuencias y preparar una estrategia de comunicación adecuada.  Saludos.

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